El PIB en el 0,1%, la EPA con resultados positivos en dos trimestres, la bolsa alegre como hace mucho que no se la veía, Bill Gates comprando FCC, Botín ganando 3.310 MM€ en lo que va de año... En las últimas semanas asistimos a un bombardeo continuado de noticias "positivas", que tras varios años de sequía queremos bebernos de un solo trago.
Pero el ansia nunca es buena, y tengamos cuidado de no atragantarnos. Sin negar que el agua quita la sed, os expongo los principales retos/peligros que el sector Inmobiliario afronta en el futuro inmediato:
1- Creer que estamos el principio de la vuelta a la normalidad.
No me cansaré de decir que la burbuja no es la normalidad. El que pretenda volver al desenfreno del 2008 está cayendo en los mismos errores de entonces, y no habrá aprendido nada de las dificultades pasadas. La normalidad es una meta aún por alcanzar.
2- Pedir el crédito sin restricciones.
La pequeña economía necesita del crédito para funcionar, pero éste también puede ser su tumba. El apalancamiento es sano en épocas de cash flow positivo, y una pesada carga en los negativos. El crédito debe fluir, sí, pero solo en proyectos más viables, y aquí los reguladores (BdE, BCE) deben hacer su papel.
3- Confundir competitividad con eficacia
Las pocas operaciones que se llevan a cabo se consiguen gracias a fuertes rebajas en productos "maufacturados" en épocas anteriores. Esta dinámica es difícil de mantener en el tiempo, y especialmente cuando sea necesario nuevo producto... ¿o pensamos cargas los descuentos a la remuneración de los profesionales? La eficacia reside en la formación constante, no en la competencia feroz (frase no apta para CEOs).
4- No adaptarse al mercado internacional.
La entrada de fondos extranjeros ha disparado la necesidad de reciclaje en términos, procedimientos y conceptos utilizados en el mercado anglosajón. Ya no valen las cuentas en la servilleta. Ahora hay que hacerlas en otras servilletas.
5- Creer que los fondos son la solución.
La SAREB, entidades financieras y constructuras están colocando sus activos a fondos de esos que les rebosan los dólares del bolsillo. Pero ojo, que estos señores no son finalistas, sino meros intermediarios que ven negocio en nuestra necesidad. En la base de la pirámide económica, por muy abajo y oculta que esté, está el consumidor final, el ciudadano de a pie, y si éste (sea nacional o extranjero) no tiene capacidad económica en un par de años, Dios nos pile confesados.
6- No aprovechar el talento.
España está llena de genios, mucho de ellos deseando hacer funcionar las ideas. Démosles oportunidades y nos devolverán soluciones.
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