Los profesionales del sector inmobiliario coinciden en que el éste se encontraba contaminado por malos agentes que, en las distintas esferas (técnicos, miembros de la administración, financieros y otros), han puesto su granito de arena en crear la situación que tenemos ahora.
No quiero echar balones fuera, ha sido muy difícil ver pasar el tren de dinero resistirse a subirse a él. La cuestión es qué hacer ahora que el tren no va a volver a pasar. ¿Cuál debe ser nuestra actitud? ¿Qué modelo de sector queremos construir? Esta claro que todos queremos que sea "ordenado", pero ¿eso qué es?
Para mí (como para muchos), se debe fundamentar en tres principios básicos:
Profesional. Debe apoyarse en personas formadas, que actualizan constantemente sus conocimientos, que intercambian información y experiencia. Solo así se consigue calidad. Y la calidad es la vía de entrada a la confianza.
Ético. La corrupción y los beneficios inmediatos son posturas egoístas que, amén de ilegales, son el caldo de cultivo de un futuro peor. De nuevo, el objetivo es ofrecer confianza a quien invierte.
Global, desde una doble vertiente: onmicomprensivo y abierto al mundo. Un buen profesional debe conocer con rigor todos los aspectos que influyen en este complejo campo de conocimiento, y dominar con maestría su especialización. Pero no se puede omitir las interrelaciones con otras actividades que le sean menos habituales. Por último, la apertura al exterior es fundamental para conocer nuevas tendencias, otros puntos de vista, mantenerse informado y tener un alcance mayor.
Por talante personal añadiría que un buen profesional debe desarrollar un espíritu crítico, una actitud inquieta que se pregunta cómo puede mejorar y qué puede aportar.
En la medida en que adoptemos esta postura nuestro sector irá ganando en valor, y los que a él nos entregamos en respeto. La meta será recobrar el prestigio que los excesos del pasado le han hecho perder y convertirlo en un pilar fundamental de nuestra sociedad.
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