Hace unos días asistí a una encuentro con -entre otros- el insigne y pródigo urbanista valenciano Gerardo Roger, en la que destacaba la importancia de la Memoria de Sostenibilidad Económica para las actuaciones de transformación urbana. Sin duda esta herramienta, introducida por la Ley estatal de 2007, debe ser una de las piezas clave para los [hoy por hoy escasos] nuevos desarrollos. Merece la pena reflexionar críticamente sobre la trascendencia de este nuevo enfoque.
El urbanismo es una de las ciencias más complejas de la actividad humana, pues ha de conjugar intereses y técnicas en el ámbito jurídico, estético y económico, e implica a buen parte de los agentes de nuestra sociedad, hipotéticamente liderados por la administración. En el pasado se ha dado especial importancia a la "pata" jurídica y al diseño urbano, dando por supuesto que la parte económica se resolvía por sí sola. Muchos se jactaban de poder hacer las cuentas "en una servilleta".
Hoy en día esto ha dado un vuelco, y es precísamente la economía la llave de cualquier desarrollo, nuevo o por concluir. Estamos en la etapa del urbanismo de la economía. El motivo esencial de este cambio está obviamente en la realidad económica en que estamos inmersos, y las profundas transformaciones que ha provocado en todos los órdenes. Pero existen otros factores que están fortaleciendo la pata económica del urbanismo, en especial:
- Los inversores internacionales que se están haciendo con el sector inmobiliario de nuestro país, y que traen con ellos décadas de experiencia y una fuerte carga de terminolgía y técnica financiera.
- Los financiadores, aún escasos, que evalúan con lupa los riesgos que han de asumir para evitar caer en errores del pasado.
- La toma de conciencia de la administración de los problemas que el urbanismo económicamente inviable les puede acarrear en todos los ámbitos, en particular el político.
A todo esto se ha de añadir la cada vez mayor supervisión de la Comunidad Europea, que si bien no es competente para regular directamente el urbanismo, ejerce una fuerte influencia a través de la evaluación ambiental estratégica y su reciente conversión en organismo regulador del grueso del sector bancario continetal.
La consecuencia es doble: por un lado el medio ambiente y la economía se han convertido en la llave de cualquier actuación urbanística que se quiera acometer, los grandes censores de quieens obtener el nihil obstat antes siquiera de empezar a trazar una sola línea. Por otro lado, los profesionales debemos acostumbrarnos a esta nueva realidad, adaptarnos a la situación actual y adoptar las prácticas que teníamos olvidadas.
Todo esto puede parecer fácil y bonito, pero nada más lejos de la realidad. Evaluar de manera veraz y rigurosa la viabildiad económica de cualquier actuación puede convertirse en un auténtico rompecabezas. En otro post hablaré sobre la piedra angular de todo este planteamiento: la valoración.
Es sin duda el momento de tirar la servilleta y abrir la hoja de cálculo.
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